martes, julio 03, 2012

Seguimos queriéndolo más que nadie

Es difícil expresar en palabras lo que en esta noche siento. Recuerdo la desolación que sentí cuando marcaron el 2 a 1, también recuerdo la tristeza y el frío cuando Enzo falló el último penal. Frío, eso es lo que más recuerdo. Recuerdo mirar a mi alrededor y ver a todos los rancaguinos helados. El estadio estaba lleno, pero nosotros estábamos solos, como sí nos hubieran abandonado en medio de la tundra con lo puesto y sin destino claro. Sentí que eramos el pueblo de Israel vagando, no en el desierto, sino por Siberia.


En el estadio escuchaba a los más viejos repetir los comentarios de la radios sobre el arbitraje, sobre los penales, sobre los fueras de juego, sobre el tiempo extra, pero no quería escuchar, quería estar metido en el partido y gritar con la poca voz que me quedaba. Luego lo escuché en la radio de regreso a casa, pero seguí sin ponerles atención. Leí más cosas en Internet, pero me rehuso a tomarlas en cuenta. Nunca veré este partido, ni un compacto, jamás lo haré, porque no quiero ni por un minuto creer que perdimos por algo externo, consolarme diciendo: "nos cagaron". Quiero por siempre creer que perdimos porque nos faltó concentración, porque fallamos en el finiquito, porque no se rotó el balón, porque no grité lo suficiente, porque los demás no gritaron lo suficiente, porque nos faltó carácter, por cualquier cosa, menos que perdimos porque nos robaron. No lo quiero creer simplemente porque si fuese así, nunca podremos ganar. Tendríamos que cerrar la puesta por fuera e irnos, porque el poderoso siempre tendrá más influencias, más dinero, más árbitros hinchas. No me quedaría más que guardar mi camiseta y mi bufanda y no ir nunca más a un estadio. Cualquier otra cosa se puede mejorar, se puede perfeccionar, con esfuerzo, con pasión, con dedicación, pero los robos, la mala intención, los manejos oscuros, los movimientos tránfugos antes de los partidos, no. 


Quiero creer que lo sucedido nos servirá para conocer nuestras falencias como equipo, institución, hinchada y ciudad para ganar otras finales, así como lo dijo el Toto. Quiero creer que si las cosas se siguen haciendo como en los últimos años, todo lo que falló hoy, mañana será una fortaleza, que seremos mejores, mejores que todos y nadie dirá nada el día que ganemos nuestro primer campeonato. Quiero creer que desde el silencio y el anonimato del que salimos por breves minutos y en el que nos sumergimos nuevamente, nuestra equipo seguirá creciendo, haciéndose enorme en nuestros corazones, que nuestro orgullo seguirá intacto, pues somos el Capo de Provincia y que esa convicción, nuestra convicción, nos dará un campeonato. Soy ingenuo, lo sé, pero es así como quiero ganar; con fútbol, con trabajo, con sacrificio, con esfuerzo. Todos lo queremos, todos seguimos queriéndolo más que nadie.

miércoles, junio 27, 2012

Porque yo no puedo


En estos días he leído en redes sociales a muchos rancagüinos hinchas de la Celeste felices por estar en la final, exultantes de fervor por el equipo declarando que viven un sueño y que están en las nubes. Yo no siento así. No disfruto el momento, lo sufro, lo padezco, vivo en agonía, he vivido así desde que clasificamos el sábado pasado. Yo no sueño con el título, lo deseo, tengo hambre de él. Lamento no sentir como mis coterráneos, sinceramente lo lamento, pues siento que si no resultamos triunfadores nunca habré disfrutado con mi equipo.
Así mismo están los que reclaman por el poco espacio que se le da O’Higgins en diarios y televisión –por ejemplo, a un día de la final, TVN no incluyó ninguna nota - y pienso que eso da lo mismo, si lo importante es el título. Nunca seremos la U, Colo Colo o Católica por lo que soñar con una mayor visibilidad es inútil. Y es que O’Higgins ha vivido crisis a las que nadie les ha importado, partidos consecutivos sin ganar, meses en que la pelota no entra, ha tenido refuerzos malos y con traspasos oscuros y también se ha desarmado el plantel tras un buen momento y no le importó a nadie, pero a nadie en el barrio Bellavista, ni en El Mercurio ni en Copesa. Da lo mismo, al menos a mi me da lo mismo porque lo nuestro tiene que ver con ser hincha del equipo de NUESTRA CIUDAD, de ese que sólo nosotros conocemos y que sólo a nosotros nos enorgullece. Ese que tiene hinchas con el cuál te puedes identificar y cuya afición radica en un hecho tan azaroso como significativo, el de compartir el lugar donde nacimos.



En Rancagua naci, me crie, aprendí lo bueno y lo malo, viví y creo moriré y en las caras de quienes asisten al Mundialista conmigo veo lo mismo. Veo la frustración de ser una de las tantas ciudades bloqueadas por Santiago, por ser parte de una ciudad habitación que produce parte importante de la riqueza del país y que poco de ello recibe. Veo también la alegría  de vivir en una ciudad a escala humana, rodeada de una naturaleza abundante, naturaleza que es treméndamente generosa con sus habitantes y sobre todo, veo la ilusión de por un instante figurar, por un momento brillar en lo más alto. Porque O’Higgins para nosotros es lo máximo, es nuestra pasión, nuestro amor, nuestra alegría de los fines de semana y por eso queremos que esto suceda, queremos ser campeones y estoy seguro que cada celeste daría su brazo derecho y algo más por ser uno de los que mañana se vestirán de blanco y salgan a la cancha minutos antes de las 16 horas, mas ese privilegio está reservado para otros, para profesionales del fútbol que con más o menos tiempo en el equipo han conocido nuestro sentimiento y nuestro anhelo y es por esto que la figuración en los medios da lo mismo. 

Ganemos o perdamos esta final en 12 horas desaparecemos de las portadas y de los noticieros centrales y volveremos a la misma oscuridad en la que vivimos semana a semana, campeonato a campeonato, año a año, pero eso haría el título más hermoso, pues el campeonato será nuestro, sólo nuestro y los disfrutaremos como nadie, porque nadie entiende lo que sentimos, nadie es tan hincha como nosotros, porque nadie quiere esto tanto como nosotros. Daría mi vida por estar en ese pasto, daría mucho por estar en la galería, pero no será así. Sólo me queda pedirles a los jugadores que si se sienten cansados, que si la situación los supera, si hacerlo por ellos y por sus familias no es suficiente, háganlo por nosotros, háganlo por mí, porque yo no puedo.

jueves, enero 07, 2010

Hijos de la Concertación


Hace un tiempo publiqué en FB un estado que decía algo así como "Horror: me di cuenta que soy un hijo de la Concertación", que provocó que Boikot se peleara con una mina que no conocía, sin razón alguna, para luego preguntarme si era rica y soltera.

La sentencia que publiqué en FB correspondía a la reacción que tuve frente a un comentario en la oficina. Muchas veces me preguntan como funcionan las cosas en los consultorios, en los colegios municipales y todos esos lugares donde llega la frasada del Estado. Es que con los años ya conocen mi historia de vida y la de mi familia. Repasemos:
Siempre estudie en colegio municipal, y gracias a "mi esfuerzo" y a la reforma de Frei, "logré salir adelante", me gané una beca y ahora trabajo para la Jefa y lo he hecho tan bien que desde que llegué ha duplicado su popularidad. A eso se suman los avances de mi familia, quien compró (y pagó) a 19 años su casa, precisamente los 19 que la coalisión lleva en el poder. Mis padres poseen gratuidad gracias a Fonasa y en febrero comenzarán a cobrar la reforma previsional. Mi hermana estudia gracias al crédito y si se enfarman acudirían al Auge.
Conversando sobre consultorios, alguien me dijo: "Voy a postularte a ti y a tu familia pa la franja"... "Horror: me di cuenta que soy un hijo de la Concertación"

Debo reconocer que me angustie, pero eso duró poco.
Tengo una compañera de pega que es hija de una exiliada. Vivió toda su vida en el exterior, trató de volver cuando volvieron sus padres, pero no se acostumbró. Se fue para luego volver por trabajo. Ha sido dficil convir con ella por el mundo de la vida que posee y porque piensa en franceés. Resulta que habitualmente canta, fuera de tono y muy desafinadamente, los versos "en un largo tour, por Pudahuel y por la Legua, en un largo tour por Pudahuel y la Bandera". Pues bien, poco después de verme como hijo de la Concertación, ella necesitaba comprar algo que sólo vendían en Pudahuel y me preguntó:
"¿Dónde queda Pudahuel?"
"¿En serio?"
"En el norponiente"
"¿Y es muy peligroso?"
"Algunas partes sí. En realidad, no es más peligroso que el resto de la ciudad "
"No sé, no me tinca. Mejor no voy y lo busco en otra parte"

Y aunque meses antes había calificado su sueldo millonario como "miserable", en ese momento terminé de configurar en mi mente su personalidad.
En ese momento dejé de sentirme hijo de la Concertación, pues me di cuenta que estaba frente a alguien que de verdad es hijo de la Concertación, muestra del desgaste y lo lejos que se encuentran de la realidad y de la gente, tanto que no entienden ni lo que cantan.
Finalmente, como necesito ser algo más que colorín y 8, reformulé mi pensamiento anterior y me autodefiní como un "hijo del proyecto de la Concertación", pues creo que eso es más acertado. Ella me crió, me cuidó, me sanó y me educó y asumo que mis hijos serán como mi compañera de oficina y no sabrán donde queda Pudahuel, PAC, pensarán que El Bosque es el que se encuentra en el sector oriente y quizás digan Lo Mirror en vez de Lo Espejo.
Terminé por lamentarme. Sí, pues si se me hubiera ocurrido el concepto de "hijo del proyecto de la Concertación" durante mi entrevista de trabajo, me hubiera asegurado un mejor sueldo cuando comencé a trabajar en el ministerio.

viernes, diciembre 04, 2009

Alergia

Hace una semana amanecí enronchado. El día anterior había comido camarones y la mañana siguiente no podía dejar de rascarme, lo que provocó que no fuese a trabajar. Por chat, un amigo me dijo que el sufrir de alergia por alimentos es de gay. Personalmente, no creo eso sea así. Ser alérgico es algo con lo que naces, está en tu ADN, en tanto la homosexualidad, tal como lo han expresado tan iracundamente muchas personas en Emol en semanas pasadas, es una opción, algo desviado, algo no natural.
Lo que sí es gay es lo que hice despues: fui a una clínica. Sentí que no odía trabajar rascándome y con manchas en mi cuerpo (no en mi cara ni cuello, las partes que están a la vista de los demás) así que llamé para decir que estaba enfermo y que no podría ir. Decidí ir al Hospital Clínico UC. Al preguntarme la razón por la cual me acercé a dicho centro hospitalario, no pude evitar sentirme incómodo.

- Tengo una reacción alérgica. Multiples manchas y picazón.
- ¿Desde cuándo?
- Desde la mañana. Cuando me desperté me picaba el cuerpo y tenía manchas por todos lados. Me duché y me vine para acá.


"Me duché y me vine para acá". Ni siguiera dije "pa'cá". No, muy gaymente pronuncié todo correctamente y, aún más gaymente, no esperé a que se me pasara solo. Es que ir al médico por algo que te sucedió sólo hace un par de horas y donde no hay ni sagre, ni huesos , ni masa encefálica a la vista es totalmente antinatural.
Conversando con gente cercana a la campaña presidencial, me han comentan sorprendidos que uno de los nuevos grandes temores de nuestros compatriotas es enfermarse, no por el alto costo de la salud en Chile, sino porque la mayoría tendría que recurrir a un hospital público y temen salir en peores condiciones de las que ingresaron (googleese Hospital Talca, San José, Iquique, Curepto, Salvador, Félix Bulnes, etc, etc.). Para mi ese temor ha existido siempre. Crecí como usuario de Fonasa y siempre fue un cacho asistir a un recinto público. ¿Para qué vamos a andar con cosas? Las esperas son largas, la atención es desagradable por la alta carga de trabajo de los profesionales, la infraestructura recuerda a los baños de los liceos públicos y cuando finalmente te atienden, lo hace un médico extranjero frente al cual uno no puede dejar de preguntarse si estudió en la academia Aplaplac de Ciencias Médicas de Callao o Cuenca.
Incluso siendo un madre como soy, de chico aprendí a aguantarme y no ir al médico sino hasta el tercer día de enfermo. Eso es lo natural, es lo que me enseñó el mundo, ese lugar donde si se miras con cuidado puedes observar la huella de lo que Díos tiene destinado para ti. Sin embargo, ahora que tengo dinero e Isapre, a la primera de cambio me marcho a un clínica, porque terminé en el Hospital Clínico sólo porque la Clínica UC de Lira no tiene urgencia. ¡Que lejos están los días de esperar no menos de 5 horas en la sala de urgencia porque estás con fiebre, dolor decabeza y vomitos o con una esguince doble en un pie o el plantón sentado en esas bancas asquerosas porque a tu vieja le duele el pecho! Picazon y manchas, igual urgencia... ¡que gay!

viernes, septiembre 25, 2009

Minorías raciales

boikot: hueon, se suicido tu hermano gemelo

yo: sabes que una vez conocí a Pedro Carcuro
lo vi en la medialuna de Rgua cuando Chile jugó Copa Davis allá hace como 3 años
lo vi y lo fui a saludar
boikot: y que heua te dijo?
yo: cuando me dio la mano le dije "siempre quise conocerlo" y el me respondió "me imagino el por qué"
por primera vez en mi vida no me sentí solo en este mundo de negros.

Mis más sinceras condolencias si alguna vez lee esto.

miércoles, agosto 19, 2009

Una chana para Machine



Cada cierto tiempo, me "lanzo" en búsqueda de mujeres de un deteminado tipo. Hace unas semanas, el 23 de julio a las 23:33 hrs., inicié a través de mi Facebook la campaña "Una chana para Machine". Anteriormente existieron las cruzadas "una rucia para Machine", "una pelolais para Machine" y "una mormona para Machine". Pronto vendrá "Una peruana para Machine".

Todas mis iniciativas pasaron sin pena ni gloria, pero la última provocó la reacción de algunas personas. Mi hermana me trató de ordinario y me dijo que me buscara una niña de familia; una amiga que era fácil de encontrar, que estabamos plagados de ellas; Sergio me dijo que la había cagado, que la próxima mina con la que apareciera, no importara qué, sería catalogada de chana; y el Floro me recomendó a una mina igualita a Mathiu.
Los que me conocen dirán que las minas de todo tipo me llaman la atencíon, pero las chanas lo hacen de manera particular. No por nada Karen Paola fue mi fetiche durante la universidad (si buscan imagenes de chana en paginas chilenas en google, KP es la quinta foto que aparece). Cuando caminando me cruzo con una mina con jeans ultraajustados, zapatillas blancas polera corta que permite ver su ombligo y con la chaqueta de cuello y/0 capucha peluda, suelo decir "así me gustan las minas... bien chanas". Es tal mi afición que mis compañeros de departamento suelen terminar la frase por mi.
Hoy, mientras me esforzaba buscando formas de reducir el rendimiento de sus impuestos, Alexis me mandó este link de Se siente rubio. La historia ya la había leído y me había, reído pero hoy recordé tres momentos.

El primero ocurrió en la universidad. Exitía un ramo llamado "teoría y práctica del voluntariado social" o algo así. Con Sergio intentamos tomarlo pensando que era paquete, pero sólo aguantamos una clase, por fome y porque había que trabajar mucho. En esa clase pudimos conocer a Benito Baranda quien nos habló de su experiencia en el voluntariado. Nos habló de su vida en La Pintana (o Pincoya) y de las charlas de sexualidad que daba a jovenes de colegios católicos. Ahí nos contó que una de esas charlas un loco se pusó a llorar. El motivo, el weon se chaneo unas minas en sus vacaciones. Le agarró el poto a su polola y la mina se escandalizó, la dejó en su casa pero como quedó caliente, convenció a unos amigos de que lo acompañaran a una disco de un balnerario más "popular", se levantaron unas minas, las llevaron a un motel y "hicieron cosas con ellas que no hacían con sus pololas" (todas las comillas con Baranda dixit).

El segundo momento -que cronológicamente es el tercero- ocurrió el año pasado. Conversando con mis compañeros de pega, comentaba el caso de un compañero de Sociología que en unas vacaciones "hizo mierda" (Machine dixit) el auto de otro compañero, agregando el juicio de valor que "es fácil reponer un auto que rompes si tu papá paga por él". Ahí el mayor de mis compañero de pega nos confesó que en cuando entró a la U, por ahí del 86, su papá le regaló un Escarabajo, el cual también hizo mierda. Hablando sobre su primer auto, nos comentó que en ese tiempo tenía la costumbre de ir hasta las discoteques de Gran Avenida a buscar minas ¿para qué? Sí, adivinó, para chanearselas. Cada cierto tiempo nos cuenta alguna historia de una "pololita" que tuvo, como aquella que un buen día le dijo que tenía el parabrizas "clizado" o de la suegra que lo invitaba a su casa diciendo "dentre pa' dentro". Obviamiente ninguna de esas "pololitas" dentró pa dentro de la casa de sus padres.

El tercer episodio que recordé ocurrió un par de años antes. Conversaba con unas amigas, más bien ellas comentaban sobre sus veranos y yo trataba de superar el sueño. Descubrieron que veraneaban cerca y que carreteaban en los mismo lugares. Hablaban de las discos, los minos hasta que una dijo: "es clásico el grupo de chanas, típica mina de liceo publico, que se arreglan bien cuando van a la disco a ver si tienen la suerte de agarrarse un cuico". De pronto se me vino la imagen de mi hermana recien egresada del liceo y me sentí ofendido.
"¡¿cómo?! ¿cómo fue eso?"
Las minas abrieron los ojos y se quedaron en silencio.
"¿Por qué son de liceo son chanas? Mi hermana estudió en liceo y fijate que no es chana y no va a las disco a buscarse cuicos culiaos que le salven la vida".
A lo anterior le siguió un momento Plan Z (ver vídeos 1 y 2).
"¡Noooo, pero no! No son como tu hermana, o sea, esas minas se les nota al tiro, de lejos... son de otro tipo".
Sólo les faltó decir "no son de ese liceo al que fue tu hermana, son de los otros liceos, de esos donde estudian maracas". La verdad es que esa vez, yo me sentí chaneado.

En las otras dos oportunidades también me sentí incomodo, encontré que el chaneo que hicieron esos weones era delesnable, chaquetero, cosificador, la racionalidad instrumental aplicada a la sexualidad. Las minas pueden haber conseguido placer de la incursión con estos locos, pero creo que eso no es ni discutible ni condenable. Lo feo es la actitud de los tipos, pues lo que es malo hacer con la niña de falda plizada, está bien hacerlo con la mina de jumper y peor es la igualación que hacen muchos de las minas pobres con las minas chanas.

Dira ud. señor lector que tengo tejado de vidrio para desear a una chana o andar buscándolas de manera socarrona, mas no lo siento así. A diferencia de los muchachos de las historias que recién conté, yo naci negro, al menos soy negro de adentro y fui chaneado símbólicamente. Las chanas son mis hermanas, mis primas... bueno, quizás si lo pongo así no suena muy bonito para mis parientes, pero ud. me entenderá... mejor digamos que son mis vecinas, mis compañeras de liceo, las hermanas de mis amigos de la infancia. Aunque yo y otros les colgamos tan feo apelativo, a partir de estas historias, yo las miro con respeto, con la reverencia que se mira a quien sufre discriminación pero vive feliz sin darse cuenta de ellos. Me acercó a ellas con temor, pues sé que para muchas no soy más que un levantado de raja ¡que irónico! Yo que las defendí y me siento mal cuando se burlan de ellas. Lo anterior no impide que continúe intentándolo pues, como dice la canción, "lo cortés no quita lo caliente".

Y ud amig@ lector ¿fue o ha chaneado?

martes, junio 16, 2009

El trabajo ideal

Algo curioso acerca de mi trabajo es que, aunque casi todos saben donde laburo, casi nadie sabe lo que hago. De hecho, mis propios compañeros de oficina tienen dudas respecto a que hago con ciertos programas, con algunos cálculos que sacó en Excel. Mi ex decía que yo era como Chandler de Friends.

En un principio era bastante más abierto respecto a decir lo que hacía y lo que “sabía”. Porque si trabajas en uno de los entes que alimentan al “segundo piso” debes saber más que el común de los mortales. En mis primeros días me gustaba creer eso y h
acerlo creer también, lo cierto es no podía saber menos en ese tiempo.

Conversando con gente de la oficina me di cuenta de que todos tratan de “sacarte información”. Es que todos desean tener el poder que entrega el saber, desean sentirse algo más que la señora Juanita, ver la matrix o simplemente confirmar que se los están cagando. Esto se da especialmente entre mis amigos profesionales de las ciencias sociales. El resto se concentra en otras cosas.

Entre “el resto”, la pregunta más común que me hacen es: ¿quién es el pololo de Michelle? No lo sé. Por un tiempo se rumoreó que era un famoso alcalde que luego perdió su puesto a manos de un negro. Ojala tuviera un pololo, sería bueno, la señora es simpática.

Esto me lleva a la segunda pregunta más común: ¿conoces a Michelle? Si, tanto como conozco a Franco Ferreira, bueno, la verdad que un poco más. La he visto 6 veces, la última en una ceremonia de la Secretaría donde pude intercambiar unas palabras con ella. Debo reconocer que me puse nervioso. Trátenme de amarillo, pero se trata de la Presidenta y le he tomado cariño y estima. En la Secom, hay quienes la ven seguido y se emocionan cada vez que lo hacen. La señora tiene un carisma especial, no sé si será la investidura presidencial porque es la única presidenta que he podido conocer. Fue extraño poder hablar con la persona para quien trabajo entre 8 y 9 y media todas las mañanas de lunes a viernes. Me pude fotografiar con ella, aunque no era mi intención, por eso cada uno sale mirando hacia una cámara distinta.

La tercera pregunta en el ranking: ¿Qué tan gorda es Michelle? No tanto. Es que mi familia es de mujeres gordas, así que no me impresiona. Ella no llamaría particularmente la atención entre mis tías. Quizás sí, por lo rubia, pero no por su contextura física.

Entre los profesionales de las ciencias sociales, las preguntas son más incisivas y hasta cagativas, en el sentido que buscan sacarte esa información que posees y que puede hacer que te echen si se te sale. Últimamente, lo más recurrente son las preguntas sobre la presidencial, especialmente sobre MEO (Marco Enríquez-Ominami, para los no políticos).

Es divertido como nadie se pone de acuerdo sobre quién inventó el huracán Marco. He escuchado todo tipo de teorías. Claro, porque con cada toda pregunta que me hacen, viene una teoría. Que es un invento de la prensa conservadora para quitarle votos a Frei, que es un invento de Ominami padre para ganar poder en el PS y quitarle votos a Piñera, que es un invento de Frei para quitar la atención de los medios de Piñera y trasladarla a él y MEO. En fin, numerosas. Lo divertido es que alguien pueda creer que con mi grado 9 voy a tener acceso a dicho tipo de información.

Pero todo esto surge a raíz de que soy Chandler. Cuándo me consultan respecto a que es lo que específicamente hago, les digo que veo tele. Me quedan mirando medio raro. Pero es cierto, veo harta tele, claro que no SQP, ni 1810, pero si veo harta tele. No importa cuántas veces lo repita ni qué tan convincente suene, siempre se quedan con la duda: “¿cómo va a ser grado 9 si sólo ve tele?”... y ahí viene el mito. Algunos creen que hago campaña sucia a lo Karl Rove o que tengo acceso a información de la ANI, al menos así lo creyeron los opositores políticos de mi hermana en la U de Valpo. Lo publicaron en un pasquín y dijeron que mi papá, carpintero de un regimiento piruja de Rancagua, estaba involucrado en violaciones a los DD.HH. La mamá de una amiga me acusó de maquillar todas las encuestas en que Michelle marca más de 60%.

Otra cosa son los favores que te piden. Un tío me pidió que le tramitara un crédito de Corfo, mientras una amiga, sobre quien pronto escribiré acá, me solicitó que si se contagiaba de influenza humana, protegiera su nombre y no permitiera que saliese publicado en El Mercurio.

Hay otras cosas que causan risa, como la mina me preguntó por qué el Gobierno no imprimía más plata para terminar con la pobreza. Mi favorita es la que me hace mi madre todos los lunes en invierno: ¿va a subir la parafina esta semana? Lo encuentro tierno y por ello me preocupo de averiguar. Aunque he tratado que se aprenda el nombre del ministerio, ella sigue diciendo que trabajo en el ministerio de Relaciones Públicas. Lejos no anda.

Pero ¿qué es lo que hago? Veo tele, harta. Y les juro que si mi yo de 11 años pudiera viajar en el tiempo y verme trabajando de esa manera, pensaría que es el trabajo ideal. Claro a esa edad me la pasaba viendo monos y fútbol, pero ahora veo noticias y fútbol cuando hay. En general, la pega es mantenerse informado, mucho muy informado, tener opinión, generar teorías, ordenar información de distintas maneras y sobre todo tener ideas nuevas, distintas, para que cuando alguien las necesite las ponga en ejecución diciendo que son suyas.

A veces veo los diarios o la tele cosas que me resultan familiares pero no puedo atribuírmelas. No porque esté prohibido (sí lo está), sino porque no sabes si esa idea sólo se te ocurrió a ti. La máxima es “pregunte menos, trabaje más”. Últimamente no me pasa tan seguido, es que mi forma de pensar se acomodaba más al del profesor de historia que al de la abogada. Pero cuando sucede te sientes bien. Se lo insinúas a un par de personas pero te lo callas. Es que cómo lo he hecho un par de veces en este escrito, de nada vale saber algo y no jugar con esa información. Al hacer público un secreto, este pierde todo su poder, como una katana lo hace al ser desenvainada. Pero si no haces sentir que sabes algo que otros no, eso que sabes no vale de nada, es como ir a la guerra con las balas pero sin el rifle.

Así que si quieren preguntarme por algo que creen puede ser secreto, háganlo. Lo más probable es que no sepa la respuesta, pero si la sé, se las insinuaré. Los que realmente me conocen, saben que la distancia entre la insinuación y la verdad, en mi caso, se mide en piscolas.

martes, mayo 19, 2009

Batusai: lo más difícil es comenzar

Lo más difícil no es el título, sino comenzar. Elegir por donde comenzar. El comienzo nunca es bueno, siempre todo se alarga, se convierte en una secuencia de echos, te enredas y terminas viendo videos de Kudai en MTV. Lo difícil de escribir este blog radica en que se trata de Machine y cada día creo que soy menos Machine. Si hablamos de nombres digamos que hoy soy más Cotto que nada. Más Lagos Weber que Machine.

La malo es que Machine es más grande que yo. Una amiga me comentó hoy por MSN que se encontró con una compañera de universidad en un carrete y que, en la búsqueda de terceros conocidos, aparecí yo en la conversación y que la respuesta de mi colega socióloga fue la misma de otros terceros conocidos con los que se ha encontrado: "aaaahhh.. Machiiiiiine. Su (mi) leyenda me precede.

Hace poco más de un mes, carreteando con mis amigos de la U, alguien, flaco, alto y de barba, se comió una caja de dulces traídos desde Japón para la ocasión. Cuando María preguntó quién se los había comido, bastó con que dijeran "Machine" para que el resto fuera excomulgado y yo condenado sin el debido proceso. El viernes pasado, otra amiga le advirtió a una compañera de trabajo que cuando yo llegará al carrete de inauguración de su depto la iba a jotear.

Es que todos tienen una imagen solidificada en su mente de mi. Cierta por lo demás, no lo negaré, pero que no me da espacio para cambiar. En el pasado rompi todo lo que se pude romper, me tomé todo lo que pille en una botella y dije casi todas las burradas que se me vinieron a la mente sin darme cuenta y sin importarme (en ese orden) quien estaba al rededor. Pero de ahi a que toda actitud jugosa, extruendosa, acida y descuadrada sea imputable a Machine y no pueda hacer para que no sea así, es otra cosa.

¿Dónde queda la opción de la rehabilitación? ¿dónde queda eso de que con el tiempo las personas cambian? Estudios indican que la gente se pone más conservadora con la edad. Bueno, esos estudios también se aplican a mi (revisen mis fotos de facebook y comparen). Mi nivel de jugo ha caído, ya no tengo tanto rock. Quizás lo otros siguen teniendo menos chispa que yo.

En fin, difícil será escribir aquí sin convertirme en Machine. Mi situación me recuerda el dilema de Kenshin Himura en su batalla contra Makoto Shishio. Tendré que recurir a mi maestro para aprender la amakakeru ryu no hirameki.

PD: En el próximo capítulo seguiré dando expliaciones de porque no cuento nada nuevo y realizaré más comparaciones noñas. Maténgase en nuestra sintonía, ya volvemos.

martes, febrero 10, 2009

Bloggear (con B mayuscula)


Hoy Transantiago cumple dos años y a diferencia del resto de febrero, hoy tuve más trabajo que en el resto del mes. Lo cierto es que desde enero que vengo haciéndole el quite al laburo. Aunque hoy trabajé más que ayer, me sobró algo de tiempo y lo dediqué a hacer dos cosas que no hacía hace tiempo. Youtube y Blogger. ¿Extraño que dos páginas web sean cosas que hacer? Para algunos, obvio, pero soy colorín, de lentes, veo The Bing Bang Theory y entiendo la mayoría de los chistes sobre física.
El viernes me dijeron "cuando te vi, dije "este weon debe ser ñoño". "y "tienes toda la razón" le dije. Creo que este es un tema que ya comenté acá. La idea original de mi visita por acá era otra. Es que me la pasé toda la tarde escuchando a Pearl Jam, Red Hot Chili Peppers y hasta algo de Evanescence y de la Linking Park Feat. Jay Z (numb/encore la re-lleva) y de ahi salté a blogger, revisar blogs al azar y recordé lo mucho que me gustaba hacer eso, lo mucho que me gustaba escribir cada 10 días y como de todo lo que me pasaba armaba un relato. incluso recordé como me obsecionaba (?) por obtener 400 visitas mensuales.
Echo de menos Blogger. No escribo porque no encuentro nada que me den ganas de escribir: se me acabaron las historias viejas y no recuerdo muchas otras. Me puse a pololear entremedio (ya terminó) (Chucha, verdad que Machine no es del tipo de personas que pololea) y me puse fome, así que nuevas historias no han surgido. Tengo un par de borradores por ahi pero no los publico por temor/paja y además tengo más pega.
En Febrero el tiempo sobra y quisé poner en práctica la vieja táctica de la corriente de la conciencia. "Escribes como Bukowski y eso me gusta" me dijeron una vez y no terminó mal esa vez. Es una buena forma de escribir hasta que miras la hora y te das cuenta que le acabas de regalar dos minutos al Estado de Chile (y a todos uds mis queridos lectores chilenos, sus boletas son mi sueldo, pídanlas).
No puedo prometer(ME)(les) que volveré, pero ganas tengo. He pensado en varias opciones, pero creo que ya no solo será Machine Ways of Life y menos "La PUC y Yo" como dijo una comentarista alguna vez. Veremos lo que puedo hacer, total la coherencia y la constancia nunca ha sido lo mio.

PD: Finalmente les regale 10 minutos de mi tiempo, más lo que me tomará cargar esto, verificarlo y apagar el PC.

jueves, octubre 09, 2008

SCD = Sociedad de Cobradores y Desinformadores

UPDATE: Me sumo a la Goggle Bomb de Huasonic y cambio el titulo de esta entrada de NO al cano digital, No a la SCD = Sociedad de Cobradores y Desinformadores

Les presento una nota escrita por un amigo en Facebook (hoy todo pasa en Facebook y mis blogs favoritos sufren) y que deseo compartir con mis 17 lectores diarios.


No al canon digital! No a la SCD!

Hoy una compañera de trabajo me envió un mensaje por Facebook, donde comparte su molestia por un acuerdo secreto entre el gobierno y la SCD para modificar la legislación sobre derechos de autor. Mi primera reacción fue de incredulidad, ya que la sola idea de un acuerdo de ese estilo me sonaba más a una cadena jugosa que a una noticia real.

Sin embargo, el mensaje estaba remitido por Cecilia, a quien claramente no imagino reenviando mensajes para recibir un cheque de Bill Gates, y considero por tanto una fuente seria. Eso hizo que le prestara atención al mensaje, lo leyera atentamente y mirara los links originales. En ese momento se me vino a la mente el caso de España, donde una organización llamada Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), que controla de manera monopólica los derechos de autor de manera similar a la SCD chilena, consiguió hace un tiempo una serie de regalías que penalizaban a ciertos medios de difusión con un impuesto, por servir eventualmente de nichos para la piratería. Me dije (en voz alta, y ante la mirada extrañada de mis compañer@s de oficina) "yo creía que ese tipo de estupideces no se importaban", pero como es tradición, me equivocaba.

Además de compartir la indignación de Cecilia por la forma en que se producen las leyes (cuestión que no debería ser sorpresa para nadie a estas alturas), me parece tremendamente grave que, entre varias otras aberraciones (como el fin del concepto de uso justo y el refuerzo legal a un monopolio de dudosa legitimidad con la consecuente persecusión a quienes intenten desarrollar cultura de manera libre), lo que resulta realmente impresentable es la posibilidad de gravar al acceso a internet con un impuesto que va derecho a los bolsillos de la SCD, por ser éste un medio posible para la piratería.

Quizás lo anterior tendría un poco de sentido (ni siquiera tanto) si es que ese impuesto liberara al medio para el intercambio de material protegido, vale decir, que pagar el canon liberara el derecho a acceder a material protegido por medio de internet, pero eso lógicamente no es así: se exige el pago de un impuesto porque eventualmente en ese medio podría realizarse una determinada actividad, pero en la práctica la actividad está prohibida. En suma, es como si el estado cobrara la entrada a un barrio rojo, pero dentro del barrio rojo la prostitución estuviese prohibida.

Sin embargo, a mi juicio lo absurdo de la situación no es eso, sino que se intente gravar a un medio que es por definición neutro, como cualquier otro. En un medio como Internet, una plaza, un colegio o un paseo peatonal se pueden eventualmente realizar actividades ilegales, pero es absurdo que la sociedad pague a una institución privada por dicha eventualidad, que sigue siendo igualmente ilegal.

Como planteó Pepe Lozano refiriéndose al canon digital en España, imponer un impuesto a un medio -en este caso Internet- es tan absurdo como poner un impuesto a tener orejas, ya que por medio de ellas podemos acceder a material ilegal.

Si medidas como estas ya serían absurdo con temas socialmente más complejos, como el tráfico de drogas, en el caso de la SCD sería realmente un chiste. Claramente no se trata de otra cosa que la protección legal de un grupo de presión que se ha negado a aceptar un nuevo contexto, y espera imponer mayores restricciones a la creación y difusión cultural para mantener intacto su modelo de negocios, heredado de los tiempos en que cabían 80 minutos en un soporte, y no se podía duplicar de manera casera, o donde teníamos que pagar precios prohibitivos para la mayoría de la población por un contenido calificado de cultural.

La protección de estas instituciones por parte del estado nos muestra que hay a quienes no les importa limitar el acceso a la cultura con tal de no adaptarse a los tiempos, y a quienes debe financiar precisamente la gente a la que se limita el acceso a los contenidos (y por tanto, quienes no la necesitan).

Algunos diran que hay que proteger a los artistas chilenos. Creo que este tipo de iniciativas e instituciones hacen un flaco favor a los artistas, al ponerlos del lado de una defensa corporativa en lugar de la difusión de su arte.

Otros dirán que la industria de la música está en crisis, y si no se la protege, puede terminar. Es la producción artística la que debemos proteger como sociedad, no a instituciones monopólicas y abusivas como la SCD. Si la industria musical está mal, QUE REVIENTE!!!

Aquí pueden ver los links de la noticia en FayerWayer, Huasonic, Liberación digital y Meneame.

jueves, agosto 07, 2008

El fin del mundo

Primero, se muere el presidente de la Cámara justo cuando lo va a ver la Presidenta y luego esto.

11:26 Sergio: mañana se activa el LHC
mañana sabremos lo que es un agujero negro
Yo: bakan
hoy voy a gastar todos mis ahorros en mujeres y alcohol
Sergio: weon
11:27 si el mundo se acaba mañana
que la zorranadie va a hacer las cosas que siempre se dice que se hace en estos casos
la mayoría de la gente hará su vida normal
11:28 Yo: si po
asi se va a acabar el mundo
no con anuncios weones
Sergio: y puede que en estos momentos
estemos hablando en serio
o sea realmente esta sea una de las ultimas conversaciones via gmail en la historia del universo
11:29 yo apuesto por dos weas:
una
se crea un agujero negro inestable que se va a chupar un tercio de la masa del planeta antes de volverse energía y explotar, con lo que todas las cosas del planeta serán un tercio mas livianas
11:30 con lo que saltaremos muy alto
o 2
encuentran el boson de higgs, la partícula elemental del universo, comprobando científicamente que no sabemos nada en realidad del universo
11:31 Yo: mmm... google reader te tiene cagao weon
Sergio: jajaja
acuerdate, mañana a esta hora, los autos volarán

Bueno, disfruten estas últimas horas de vida. Por si terminamos flotando en el espacio infórmense de quienes lo habitan aquí

lunes, junio 23, 2008

No se confunda, no es lo mismo pero es igual.

Hace unas cuantas semanas me entrevistaron, no para la tele ni para un diario, sino para un estudio sobre universidad, pobres y problemas que viven los pobres. En la conversación me di cuenta que mi mayor problema fue el desarraigo y que para combatirlo traté de traerme un poco de Rancagua a Santiago, convirtiéndome al regionalismo y al consumo de la música más escuchada en la ciudad.

En mis tiempos de liceano lo que mandaba era el sound, eran los tiempos en que Rafaga cerraba el Festival de Viña, y durante los aniversarios del colegio te daban puntos si eras capaz de imitar sus coreografías. Para que hablar de las fiestas, opciones eran Red, Amerikan, Comanche, Tropikal, Potencia, Hechizo y Rafaga, y una variedad de grupos tipo 666, música tecno, en boga por el exitoso Extrajovenes y la Zapallito italiano. Debo reconocerlo aquí y ahora: Yo era chico tecno. Es que era joven e inocente. Bailaba toda la noche esos ruidos extraños y me movía tanto que parecía que me iba a desarmar. Aparentemente, parecía que así se debía bailar, pues gané un concurso un Día del alumno, aunque al final mi alianza no triunfó, ni me pesqué una mina.

Una vez en Stgo, luego de mirar la portada de Salario, Precio y Ganancia y asistir a una legendaria charla motivacional de la Jota, me bajó lo marxista y comencé a pensar que el tecno poco de música tenía, era sólo ruido, era alienante, no ayudaba a la revolución evitando que se creara conciencia de clase entre los jóvenes de la clase trabajadora, pues no denunciaba ninguna injusticia social a través de sus inexistentes letras. El Sound era música del pueblo latinoamericano, que relataba historias de la cotinideanidad de los estratos pobres, oprimidos por el yugo del perverso sistema neoliberal chileno, instalado por la dictadura y administrado a la perfección por la Concertación. Este razonamiento me llevó a escuchar la “Mañana de la Corazón” con Willy Sabor en Radio Corazón camino a la universidad en la 423, y a Leo Caprile en el “Cachandolas todas” de vuelta en la 424. También escuchaba en radio Nina a Dj Pinky con su programaba de música bailable entre 6 y 9 (hoy en la Corazón).

Con el tiempo y la sociología, me puse grave y me convertí en un fundamentalista del regionalismo, en barrabrava de O’Higgins y en un estudioso de la música sound. Logré identificar al menos 5 elementos que permitían distinguir una canción de un grupo argentino de uno chileno. En la carrera encontré a otros que valoraban la bailanta (nombre del Sound allende los Andes) ya sea porque compartían mi origen social o por un impulso postmodernista y postmaterialista, pero no me importaba, eran aliados, así como para Chile lo es Ecuador contra Perú, aun cuando pensemos que los primeros comparten por igual las características monicacas que atribuimos a los segundos. Aliados en las largas discusiones con otros postmodernistas y postmaterialistas que afirmaban que la música popular era Intillimani y la que se tocaba en Jane Fonda. Memorables e imperdonables se hicieron los viernes luego de clases y de la práctica tomando chela en el Fito y escuchando a Garras de Amor en el wurlitzer, el grupo chileno-argentino que revivió la cumbia en los sectores populares del país, recuperando el terreno que había perdido frente al Axe y otros ritmos provenientes de MEKANO y cuya labor ha continuado el grupo La Noche.

Posteriormente, moderé mis posiciones, me bajó el revisionismo, comencé a escuchar otras cosas y a pensar en las bondades de vivir en Santiago Centro y en las oportunidades que me abriría el trabajar en el gobierno central, aunque mi revisionismo nunca llegó a tanto como para jugar en un equipo llamado “Yo también fui comunista”. De todas maneras, agregué mis mp3 de sound a mi reproductor de 512 MB comprado con mi primera tarjeta de crédito y escuchaba la Corazón cuando volvía cada día de trabajar en una universidad privada.

Fue en esta época cuando un viernes bajándome del bus en el mercado de Rancagua, vi un afiche que decía “Hechizo en disco Estocolmo, hoy viernes X de septiembre”. Siempre había querido ver al grupo originario de Ovalle, ellos sin duda son el gran grupo de la historia del sound chileno con canciones como "Romance ilegal", "Mi mejor canción de amor", el súper éxito "Me enamore de ti" y, la más popular fuera del círculo sound, "La Temporera". Me decidí y fui. Sabía que el grupo no tocaría al tiro, llegué a las 1 pues me dio paja seguir en la casa llamando gente que me acompañara. Mala decisión la hora de llegada, el local estaba casi vació y tuve que esperar 2 horas al interior de la disco más flayte de Rgua. Claro que esa vez el problema no fueron los flaytes sino el grupo de dueñas de casa cuarentonas que me acosaron mientras me tomaba tranquilo mi vodka tónica en la barra de la disco. Alternadamente, 3 señoras se me acercaban a pedirme que bailara con ellas. “No, señora, vine solo a escuchar a Hechizo”. Pero se me quedaban pegadas hablando (solas) conmigo. Una me comentó que seguía al grupo a todas partes, la otra habló de sus hijos y la tercera de los problemas que tenía con su marido. Estaba chato, por suerte un amigo de mi hermana trabajaba en la guardarropía y lo acompañé a todos lados esa noche, mientras reflexionaba a lo triste que era ser atractivo para las sobre 40 y no para las sub 23.

El show fue a toda raja, excelente, 45 minutos que incluyeron las mejores canciones del grupo que hicieron bailar a la treintena asistentes que llegaron ese día a la Estocolmo (que manera de perder plata el productor). Las dos lucas que pague rindieron mucho más que las 22 que pague para Robbie Williams. Incluso se rajaron con un cover inédito de “Hoja en blanco”, una canción que es un himno del sound. Yo finalmente acepté la invitación de otra mina, también señora, pero de tierno 35 años que llegó a hablar conmigo con una botella de Baileys en la mano. Ya con varios vasos en el cuerpo y luego del show me fui en busca del grupo y los encontré comiendo completos en la parte donde durante el día se vendían colaciones en esa misma disco (pa que cachen el nivel). Ahí me acerqué muy respetuosamente al vocalista y le dije:


- Loco, los sigo hace años (no especifiqué cuantos, pues más de uno ya cuenta como plural) y creo que son la raja…
- Gracias.
- … creo que son el mejor grupo sound de Chile. Antes a mi no me gustaba el sound pero uds son la zorra, weon weon.
- Bueno, a mi tampoco me gusta el sound.
- ¿Cómo es eso, si tu cantas sound?
Miró a un compañero de la banda que se reía- No poh flaco (en ese tiempo estaba flaco), ahí te equivocas. Yo no canto sound, canto tropical romántico.


Entre el copete y el terremoto que produjo en los fundamentos de mis conocimientos musicales que produjo esa declaración, me quedé callado y le pasé un papel para que lo firmara y me fui a casa pensando que si hubiera tenido una cámara podría haberme sacado una foto junto al grupo. El lunes me di cuenta que el papel donde tenía el autógrafo era mi pasaje en bus y por guardar el autógrafo llegue atrasado a la pega, ya que solo me percaté el mismo lunes en la mañana en el terminal de Tur Bus. El sábado siguiente me compré mi cámara fotográfica y una semana después me enteré que el vocalista anunció su retiro del grupo para iniciar su carrera como solista.

Aun escucho sound, de hecho lo hago hoy mientras escribo esto, sigue ayudándome a pensar, a relajarme y soluciona un poco mi nuevo desarraigo, el que me provoca vivir solo. A principios de año me enteré que el Koke, mi vecino desde hace 20 años, es el nuevo baterista de Garras de Amor, fue por eso que dejo de ir al Estadio a alentar desde la Trinchera Celeste. Bien por él, algún día le pediré entradas para algún show, ojala ya me haya perdonado por romperle su auto a control remoto de un pelotazo cuando teníamos 10 años y me vuelva a hablar.

miércoles, abril 23, 2008

Mi primera vez (y la segunda también)

Después de mucho meditarlo me atrevo a publicar. Es que mi blog está bajo seria amenaza por parte de una de sus lectoras. “Machine, estai muy fome. Te daré una oportunidad más, si no escribí alguna wea que me haga reir, no te leo mas” y no es que yo sea una persona particularmente religiosa, ni siquiera en el sentido latinoamericano, pero siempre le he temido a María y esas palabras me sonaron casi a sentencia de muerte. Decidí arriesgarme y escribir, pues al final creo que lo de María es un pataleo porque aun no escribo sobre ella… quizás no debería querer que cuente sus aventuras. Bueno, aquí les va otra historia sobre carretes en locales nuevos.


2. Club social: Por ahí del 2003 fui a un local que llevaba dos semanas funcionando por lo que pocos sabían de él. Por aquella época había pocos los lugares para carretear en Rancagua (aunque nunca parecen ser suficientes) por lo que decidimos aperrar pues las otras opciones estaban lejos o estaba fuera del alcance de nuestro presupuesto.

En la entrada nos recibieron dos tipos, uno gordo, viejo pelado y otro flaco, alto, de pelo largo y más joven que el viejo (obvio). La entrada de luca y media no nos dolió tanto como nos dolió ver lo pequeño de la cerveza que nos entregaron bajo el pseudónimo de cover. El local era una gran casa colonial de tres ambientes, con una mesa de pool, de taca-taca y una de piedra donde se podía jugar ajedrez.


Además de los dueños, sólo habían dos tipos más, uno de ellos muy raro, que afirmaba haber estudiado psicología y astrología en la capital, títulos que, reclamaba muy molesto, el ministerio de Educación no le reconoció. Más tarde nos analizó sólo guiado por las facciones de nuestros rostros. A ese lo bautizamos como el Místico.


Conversando con el dueño, nos enteramos del concepto detrás del negocio. Tal como su nombre lo indicaba, la idea era generar un club al cual quienes asistieran pudieran asociarse, obteniendo descuentos en el boliche, pero por sobre todo, pudieran unirse a una red que les daría acceso a todo tipo de recursos, formando algo así como los Medici Rancagua style pero mejor. Por un nanosegundo, sentí que estaba asistiendo a la fundación de algo como el Club de la Unión y que me pasaba de weon si no me hacía socio, sin embargo el viejo se veía chanta y parecía que el flaco de pelo largo se lo comía. Hicimos caso omiso a la invitación y nos fuimos del local, lamentando lo mal invertido que fue nuestro dinero y jurando no volver.


Pasaron los años y por el antojo de una amiga volvimos y las diferencias se notaron de entrada. Nadie nos recibió y ya no había que pagar. La decoración había cambiado bastante: el local era absolutamente negro, ya casi no quedaban muebles para ocupar, la gente tomaba de pie o simplemente en el suelo. En el interior lejos de encontrarnos con arquitectos, abogados e ingenieros nos topamos con una mezcla de metals y punks. Había un neonazi, pero era más tranquilo de Lassie amarrado, por lo cual los punkies los habían transformado en su MPG (material pal gueeo). En resumen, era lejos el peor lugar al que había entrado, pero para mis amigos de turno era el paraíso y si le sumamos que veíamos entonados desde otro local, una chela a bajo precio era suficiente motivo para quedarse. Yo omití el copete, quería irme lo más rápido posible y estar sobrio, me ayudaría.


En vista que iba a estar un rato ahí, decidí comenzar a explorar el lugar, Además de la nave central, existían una pieza oscura y un pasillo más oscuro. Entré a la pieza con las manos adelante tratando de no caerme, llegue hasta lo que creo que era la mitad. Sólo alcancé a descifrar el olor a pichi que emanaba del piso cuando de pronto entró una pareja que apasionadamente practicaba lo que en estos días se conoce como “sobajeo”, así que por respeto a ellos me fui, topándome en la salida con otra pareja que entraba a la habitación en actitud similar a la anterior.


No quise aventurarme por el pasillo y lo último que exploré fue el año del local. Saliendo de del sanitario me topé con un muchachito que con muy angustiado me preguntó:

- ¿Dónde está el baño”

- Aca. Es esta puerta.

- No, donde está el baño.

- Puta, este, el que está acá.

- Es que no entiendes

- Flaco, baño, acá, fuerte olor a pichi y caca, síguelo.

- ¡Es que no entiendes!… soy mujer.

- ¡Ah! Está al final del pasillo (mentira, lo mandé pa allá pa ver si volvía de ahí o no).


Volví con mis amigos quienes se habían encontrado con un tipo al que conocían de su población, habían sido vecinos desde niños, pero se había ido de su casa hacía un tiempo. Ellos lo conocían como “Poroto” pero ahí le decían Chiste, por “Chiste fome”. El muchacho trabajaba en el local a cambio de poder dormir ahí, ciertamente el weon salía pa atrás en ese intercambio. Al decidí invertir en un colectivo e irme no sin antes jurar no volver a ese lugar.


Con el tiempo, el local cerró. Al dueño gordo y viejo cada cierto tiempo se lo veía repartiendo volantes de nuevos negocios que emprendía: locales de carrete, de colación hasta uno de esos “Todo a mil”. El de pelo largo y alto se compró un Café con piernas, que en Rancagua son mezcla de topless, boîte y prostíbulo. Una vez entré a su local y una de las niñas me mostró una foto que tenía en su celular del tipo con un vestido rojo. Quizás el gordito no se lo comían después de todo.

Al Místico me lo seguí topando por todos lados, incluso en Santiago, llegué a pensar que me perseguía o que era un alma en pena buscando mi ayuda. Finalmente se convirtió en un habitué del centro de Rancagua, siempre se ve leyendo el tarot en el paseo Independencia mientras el Chiste fome fue asesinado en la Alameda sin aun encontrarse a su victimario.

En suma, el Club Social es la encarnación de la ley de Murphy “todo lo que puede salir mal, saldrá peor” y en términos sociológicos puedo decir que falló el acoplamiento estructural. Simplemente fue una obra bien intensionada, pero como bien dice don Carlos Larraín el infierno está empedrado con buenas intensiones.

martes, abril 08, 2008

Mi primera vez

Uno de los primeros días del año un amigo me llamó para carretear, me dijo que estaba en un local nuevo. Caminando hacia el lugar, me pregunté qué tipo de lugar sería.

Las referencias eran escasas y no eran garantía de éxito, lease desenfreno y dilapidación (aunque esa palabra no exista según un diccionario que vale callampa): música en vivo, karaoke, "se ve buena onda", chela barata y "atendido por su propio dueño". Caminando hacía el local recordé mis primeras veces en lugares nuevos.


1. El Coquimbano (2005): A JP, un coquimbano transplantado a Santiago (vaya coincidencia), le llamó la atención el ambiente Kitch del lugar, desde la decoración a la música que tocaban. Le explicamos que, con excepción del regeton y el axe, la ciudad se quedó pegada en los años 90, por eso en los pubs de la ciudad se podía escuchar a Magneto o a Fey, además, de temas de los primeros años de Thalia y Paulina Rubio, pero sólo de los primeros años. Más tarde, otro amigo se nos unió y nos contó que el local en cuestión se estaba reinaugurando, que antes se llamaba "El Chorrillano" y que lo cerraron porque hubo muchas peleas y que resultado de ellas, 3 tipos murieron en un año.


Está historia se vio reforzada por las conversaciones que tuve más tarde esa noche con algunos de los asistentes. Varios de ellos habían estado un tiempo a la sombra en la cárcel de Rancagua y otros en Colina I y me mostraron quienes de los que estaban en el lugar pertenecían al gremio y a que se dedicaban. Por suerte, esa noche me topé con un ex compañero de básica que no creció lo suficiente para ser oficial de ejercito pero si para ser gendarme. Él las ofició de traductor para que yo pudiera entender algo del coa que empleaban los nenucos, ya que así no más, me sonaba a guaraní.


Lo que más recuerdo fue un momento donde el más bajo pero a aparentemente el más peligroso (ninguno le tiro ni una sola broma en toda la noche) comenzó a hablar de su paso por Colina. Dijo: …

No puedo recordar exactamente lo que dijo, de hecho no sé si puedo traducir correctamente el ruido que salió de su boca, pero fue algo así como.

“Los santiaguinos son terrible ‘e pollos, se creen bakanes y andan puro robando abuelitas. Cuando llegue allá creían que me iban a comer, pero (imaginar Pato Yañez) todos pasaron por acá.”


Ese es lejos el mejor uso del gesto técnico del Pato Yáñez –el insulto hecho carne- que he visto.


Más tarde, uno de los muchachos con los que estábamos hablando en un momento me miro y me dijo “voy a ir a hacer mujer a esa mina con la que no se la pudo”, refiriéndose a una mina con la que había bailado. A la hora volvió cabisbajo y teniendo que soportar las bromas de sus amigos, luego de afirmar que no pasó nada con la mina porque esta era lesbiana.


Luego de ese día, nunca más vi ese local lleno y sólo duró unos 6 meses más con ese nombre pues, en septiembre reinauguraron por tercera vez, con nuevo nombre, el que ni he intentado aprender, pues me imagino que lo cambiaran de nuevo.

viernes, marzo 28, 2008

Lo que no coloco en mi CV pero siempre cuento

El miércoles estoy de cumpleaños y las últimas semanas me la pasé pensando si celebrar los 26 años. Decidí que no porque 26, no es una cifra especial, suman 8 y a lo más te hace recordar el número que usaba el Chupete Suazo en el Colo. Además cada vez que celebré mi cumple algo malo pasaba. Me pateaban, me esguinzaba o me echaban tristemente de algún lugar.

Cuando cumplí 23 la celebración fue en La Piojera. Fue el 1 de abril del 2005 y nos había pasado todo el día en el Centro de estudiante (CESo) mirando la tele a la espera que Karol pasara a mejor vida. Aun recuerdo a furia de la Kathy pegando un cartel en la puerta donde se leía "NO, NO SE HA MUERTO" ante el desfile de personas entraban a la oficina a preguntar "¿se murió?".
Ese día, 18 de mis compañeros de universidad se aparecieron en La Piojera para conmemorar mi nacimiento. A mi siempre me pareció más decente recordar el desembarco de tropas Argentina en las islas Malvinas (no Falklands) que dio inicio a la guerra entre argentinos y británicos que cobró la vida de 649 militares trasandinos, 255 ingleses y 3 civiles isleños y que sucedió el mismo 2 de abril de 1982, pero la gente prefiere el cumpleaños, la pachanga, el copete y la dilapidación antes que el recogimiento y el "nunca más".

El lugar estaba lleno, nos adueñamos a la mala de mesas y sillas, desalojando lentamente a los clientes del local con nuestros gritos, risotadas y cantos jugosos. El punto alto de la noche fue la llegada del dueño de la voz de Garfield por ahí de mi tercer terremoto (las 20 hrs). Finalmente el jolgorio nos superó (quizás sea más verídico decir "el jolgorio me supero") y desencadenándose una serie de desafortunados incidente llevo a que tratase de pelearme con el garzón luego de este decidiera no vendernos más copete argumentando que "está puede ser La Piojera, pero hay que tener algo de clase para estár acá" (chan). Luego de dar un jugoso escándalo que involucró lanzamiento de monedas varias el cuestionado (y borracho garzón) nos retiramos del local con la promesa de no volver. La noche terminó en La Florida por ahí de las 5 AM tomando pisco sin bebida.

Conversando con unas amigas le encontré un sentido a los 26. Los 26 años es el momento en que se cruza la frontera de los 25, alejándote con nostalgia de los 20 y comenzando a mirar con desconfianza esa lejana década de los 30, que comienzan a acercarse peligrosamente. Por ello, que decidí celebrar el comienzo de mi camino hacia la adultez con un remake del cumpleaños más recordado (no el mejor) de mi vida. En virtud de lo anterior, convoco, tanto a los participes de la primera parte como a los que que conocí después, los que no fueron y a aquellos que no conozco, el día miércoles 2 de abril del 2008 desde las 18:30 hrs al bar La Piojera para la celebración de mi vigésimo abril.
La Piojera se encuentra ubicada en Aillavilú Nº 1030 frente al Mercado Central salida Puente, estación Calicanto del metro Linea 2 (si no llegan con esa indicación están muy mal).
Mi idea es estar ahí por lo menos desde esa hora y ese minuto hasta las 22hrs, de no mediar un desalojo por la fuerza, cosa que no creo que suceda, porque las segundas partes nunca son tan buenas como la primera (no voy a entrar en la discusión si Terminator II es mejor que la Terminator I).
Sólo me queda decirles que espero que lleguen porque por lo menos yo iré, me tomaré un terrómoto y me comeré una empanada de pino.
Los veo en 4 días.

PD. Para los que no me ven hace tiempo o no me conocen, seré el colorín de lentes que estará vestido con polera verde y jeans negros.

lunes, marzo 17, 2008

Shut your fucking face, uncle fucker

No sé por qué pero es frecuente que cuando llevo largas horas sin dormir (23 horas a este momento) me de por escribir algo para luego publicarlo. Debo reconocer que esta vez este ejercicio tiene un afán de sobrevivencia más que de ocio: debo mantenerme ocupado para no cabecear en mi escritorio, eso sólo está permitido a quienes ya cuentan mas de 35 años y sólo después del almuerzo. De hecho, con la jerarquía las prerrogativas aumentan y hasta se te permite dormir una siesta (si revisan los mensajes de twitter a la derecha entenderán).

El sábado me quedé esperando hasta las 1 de la mañana la trasmisión en vivo de la pelea entre Manny Pacquiao y Juan Manuel Márquez. Cuando la pelea promediaba la segunda mitad, y Pacquiao y Márquez habían olvidado el elegante arte del pugilato para molerse a combos, me di cuenta que en HBO estaban transmitiendo un documental que quería ver hace tiempo, "Fuck".
El documental trata los diversos usos y connotaciones que dicha palabra tiene para los estadounidenses realizándose un interesante el análisis de la presencia (o ausencia) de esta grosería en los mass media del país del norte, todo condimentado por el enfrentamiento entre paladines de la libertad de expresión y defensores a ultransa de la primera enmienda, como Ron Jeremy; con miembros de organizaciones ultra conservadoras, ultra religiosas y pro familia. Existieron muchos momentos para rescatar, como cuando le preguntan a gente en la calle si cree que Dios ocupa "malas palabras" y ver como los gringos tratan de hablar respecto a la palabra fuck refirendose a ella como "The F Word". Esto me recordó a las barras mexicanas gritandole "Ratero. Ratero" al arbitro en una situación donde del Canal de Panamá al sur se le gritaría "hijo 'e puta. hijo 'e puta".

En un momento, se trató el tema de la exposición de los niños a lenguaje inapropiado. Este es el principal argumento de los grupos conservadores para buscar eliminar (o al menos limitar) el uso de garabatos en los medios y si bien los liberales (Ice T, Janeane Garofalo, Drew Carey, entre otros) podían el énfasis en que el control sobre los menores es labor de los padres, el mismísimo Kevin Smith (el director de Jay and Silent Bob, Mallrats, etc.) reconoció que dudo en exponer a sus hijos a su propio trabajo. Ahí me vino un urgimiento previsor.

¿Qué haría yo con mis hijos?

Creo que prefería cierto nivel de censura, pues encuentro que sería una soberana paja tener que controlar todo lo que viesen en TV, quizás así podría ahorrarme el momento incomodo de tener a mi hij@ frente a mi preguntándome qué significa culiao o maraco.

Pero lo cierto es que los garabatos los aprendemos, no de la TV, la radio o una revista, sino de nuestros amigos a quienes se los enseñan sus hermanos o primos mayores.

En el documental se exhibían imágenes de un comediante stand up (de esos que hacen reir, no como los del Club de la Comedia) quien se había metido en toda clase de problemas por grabar un disco con una rutina sobre 14 garabatos. El comentaba que si, los garabatos son palabras que contienen violencia, pero que esa violencia es entregada por los padres a sus hijos, quienes al escucharlos decir shit, cock, fuck o dick se escandalizaban y sólo atinaban a castigar a los niños, generando un reflejo casi pavloviano.

Recuerdo que cuando tenía 7 años jugando un partido con amigos escuché a uno de los mayores del grupo decirle a otro "cabrón culiao". Terminado el partido, fui donde mi papá y le pregunté por la palabra "cabrón". Me miró, guardó silencio, se hizo el loco y me mandó a la cocina a buscarle un vaso de agua. Unos días después le pregunté a mi mamá. Se enojó y me mandó a dormir a las 5 de la tarde. Aun me pregunto que tan mal me hubiera ido si hubiera preguntado por la palabra "culiao" en primer lugar.

Hoy soy de garabato fácil y repetido. Si bien mantuve mi boca "limpia" hasta mucho más allá del promedio, pues sólo en 2do medio el garabato se hizo algo usual en mi, los garabatos para mi se han transformado en sólo palabras a mi disposición para expresar ideas, por lo que me da lo mismo que alguien ocupe palabras como wea, pico, puta, weon, conchesumare, rechushesumare y culiao para pedirme un vaso de agua o para explicarme el "mito de la caverna", mientras sea en un tono amigable, me basta. Aunque debo reconocer que he tenido que controlarme, pues en el trabajo insisten en que cuide mi lenguaje y no responda a cada pregunta con un "puta... creo que la wea es...".

Y ud. amigo visitante... ¿qué wea me cuenta?