viernes, marzo 28, 2008

Lo que no coloco en mi CV pero siempre cuento

El miércoles estoy de cumpleaños y las últimas semanas me la pasé pensando si celebrar los 26 años. Decidí que no porque 26, no es una cifra especial, suman 8 y a lo más te hace recordar el número que usaba el Chupete Suazo en el Colo. Además cada vez que celebré mi cumple algo malo pasaba. Me pateaban, me esguinzaba o me echaban tristemente de algún lugar.

Cuando cumplí 23 la celebración fue en La Piojera. Fue el 1 de abril del 2005 y nos había pasado todo el día en el Centro de estudiante (CESo) mirando la tele a la espera que Karol pasara a mejor vida. Aun recuerdo a furia de la Kathy pegando un cartel en la puerta donde se leía "NO, NO SE HA MUERTO" ante el desfile de personas entraban a la oficina a preguntar "¿se murió?".
Ese día, 18 de mis compañeros de universidad se aparecieron en La Piojera para conmemorar mi nacimiento. A mi siempre me pareció más decente recordar el desembarco de tropas Argentina en las islas Malvinas (no Falklands) que dio inicio a la guerra entre argentinos y británicos que cobró la vida de 649 militares trasandinos, 255 ingleses y 3 civiles isleños y que sucedió el mismo 2 de abril de 1982, pero la gente prefiere el cumpleaños, la pachanga, el copete y la dilapidación antes que el recogimiento y el "nunca más".

El lugar estaba lleno, nos adueñamos a la mala de mesas y sillas, desalojando lentamente a los clientes del local con nuestros gritos, risotadas y cantos jugosos. El punto alto de la noche fue la llegada del dueño de la voz de Garfield por ahí de mi tercer terremoto (las 20 hrs). Finalmente el jolgorio nos superó (quizás sea más verídico decir "el jolgorio me supero") y desencadenándose una serie de desafortunados incidente llevo a que tratase de pelearme con el garzón luego de este decidiera no vendernos más copete argumentando que "está puede ser La Piojera, pero hay que tener algo de clase para estár acá" (chan). Luego de dar un jugoso escándalo que involucró lanzamiento de monedas varias el cuestionado (y borracho garzón) nos retiramos del local con la promesa de no volver. La noche terminó en La Florida por ahí de las 5 AM tomando pisco sin bebida.

Conversando con unas amigas le encontré un sentido a los 26. Los 26 años es el momento en que se cruza la frontera de los 25, alejándote con nostalgia de los 20 y comenzando a mirar con desconfianza esa lejana década de los 30, que comienzan a acercarse peligrosamente. Por ello, que decidí celebrar el comienzo de mi camino hacia la adultez con un remake del cumpleaños más recordado (no el mejor) de mi vida. En virtud de lo anterior, convoco, tanto a los participes de la primera parte como a los que que conocí después, los que no fueron y a aquellos que no conozco, el día miércoles 2 de abril del 2008 desde las 18:30 hrs al bar La Piojera para la celebración de mi vigésimo abril.
La Piojera se encuentra ubicada en Aillavilú Nº 1030 frente al Mercado Central salida Puente, estación Calicanto del metro Linea 2 (si no llegan con esa indicación están muy mal).
Mi idea es estar ahí por lo menos desde esa hora y ese minuto hasta las 22hrs, de no mediar un desalojo por la fuerza, cosa que no creo que suceda, porque las segundas partes nunca son tan buenas como la primera (no voy a entrar en la discusión si Terminator II es mejor que la Terminator I).
Sólo me queda decirles que espero que lleguen porque por lo menos yo iré, me tomaré un terrómoto y me comeré una empanada de pino.
Los veo en 4 días.

PD. Para los que no me ven hace tiempo o no me conocen, seré el colorín de lentes que estará vestido con polera verde y jeans negros.

lunes, marzo 17, 2008

Shut your fucking face, uncle fucker

No sé por qué pero es frecuente que cuando llevo largas horas sin dormir (23 horas a este momento) me de por escribir algo para luego publicarlo. Debo reconocer que esta vez este ejercicio tiene un afán de sobrevivencia más que de ocio: debo mantenerme ocupado para no cabecear en mi escritorio, eso sólo está permitido a quienes ya cuentan mas de 35 años y sólo después del almuerzo. De hecho, con la jerarquía las prerrogativas aumentan y hasta se te permite dormir una siesta (si revisan los mensajes de twitter a la derecha entenderán).

El sábado me quedé esperando hasta las 1 de la mañana la trasmisión en vivo de la pelea entre Manny Pacquiao y Juan Manuel Márquez. Cuando la pelea promediaba la segunda mitad, y Pacquiao y Márquez habían olvidado el elegante arte del pugilato para molerse a combos, me di cuenta que en HBO estaban transmitiendo un documental que quería ver hace tiempo, "Fuck".
El documental trata los diversos usos y connotaciones que dicha palabra tiene para los estadounidenses realizándose un interesante el análisis de la presencia (o ausencia) de esta grosería en los mass media del país del norte, todo condimentado por el enfrentamiento entre paladines de la libertad de expresión y defensores a ultransa de la primera enmienda, como Ron Jeremy; con miembros de organizaciones ultra conservadoras, ultra religiosas y pro familia. Existieron muchos momentos para rescatar, como cuando le preguntan a gente en la calle si cree que Dios ocupa "malas palabras" y ver como los gringos tratan de hablar respecto a la palabra fuck refirendose a ella como "The F Word". Esto me recordó a las barras mexicanas gritandole "Ratero. Ratero" al arbitro en una situación donde del Canal de Panamá al sur se le gritaría "hijo 'e puta. hijo 'e puta".

En un momento, se trató el tema de la exposición de los niños a lenguaje inapropiado. Este es el principal argumento de los grupos conservadores para buscar eliminar (o al menos limitar) el uso de garabatos en los medios y si bien los liberales (Ice T, Janeane Garofalo, Drew Carey, entre otros) podían el énfasis en que el control sobre los menores es labor de los padres, el mismísimo Kevin Smith (el director de Jay and Silent Bob, Mallrats, etc.) reconoció que dudo en exponer a sus hijos a su propio trabajo. Ahí me vino un urgimiento previsor.

¿Qué haría yo con mis hijos?

Creo que prefería cierto nivel de censura, pues encuentro que sería una soberana paja tener que controlar todo lo que viesen en TV, quizás así podría ahorrarme el momento incomodo de tener a mi hij@ frente a mi preguntándome qué significa culiao o maraco.

Pero lo cierto es que los garabatos los aprendemos, no de la TV, la radio o una revista, sino de nuestros amigos a quienes se los enseñan sus hermanos o primos mayores.

En el documental se exhibían imágenes de un comediante stand up (de esos que hacen reir, no como los del Club de la Comedia) quien se había metido en toda clase de problemas por grabar un disco con una rutina sobre 14 garabatos. El comentaba que si, los garabatos son palabras que contienen violencia, pero que esa violencia es entregada por los padres a sus hijos, quienes al escucharlos decir shit, cock, fuck o dick se escandalizaban y sólo atinaban a castigar a los niños, generando un reflejo casi pavloviano.

Recuerdo que cuando tenía 7 años jugando un partido con amigos escuché a uno de los mayores del grupo decirle a otro "cabrón culiao". Terminado el partido, fui donde mi papá y le pregunté por la palabra "cabrón". Me miró, guardó silencio, se hizo el loco y me mandó a la cocina a buscarle un vaso de agua. Unos días después le pregunté a mi mamá. Se enojó y me mandó a dormir a las 5 de la tarde. Aun me pregunto que tan mal me hubiera ido si hubiera preguntado por la palabra "culiao" en primer lugar.

Hoy soy de garabato fácil y repetido. Si bien mantuve mi boca "limpia" hasta mucho más allá del promedio, pues sólo en 2do medio el garabato se hizo algo usual en mi, los garabatos para mi se han transformado en sólo palabras a mi disposición para expresar ideas, por lo que me da lo mismo que alguien ocupe palabras como wea, pico, puta, weon, conchesumare, rechushesumare y culiao para pedirme un vaso de agua o para explicarme el "mito de la caverna", mientras sea en un tono amigable, me basta. Aunque debo reconocer que he tenido que controlarme, pues en el trabajo insisten en que cuide mi lenguaje y no responda a cada pregunta con un "puta... creo que la wea es...".

Y ud. amigo visitante... ¿qué wea me cuenta?

martes, marzo 11, 2008

28 días después

Si hay una cosa que me carga es que me pregunten ¿qué cuentas? Por lo general digo "Nada". Para ser honesto, no me molesta el que me pregunten que he hecho, lo que me molesta es que insistan en preguntarme ¿qué cuentas? una vez que ya he respondido "Nada". Creo que nada es una palabra que, si bien indica algo difícil de imaginar, es categórica y debería bastar para poner fin a cualquier duda que tenga mi interpelador.

Pero para quienes no se sientan satisfechos con dicha respuesta les explico que ese "Nada" significa dos cosas: a) mi vida es fome; b) tengo pésima memoria para recordar las cosas que hice. Soy capaz de recordar hasta el más pequeño detalle de largas historias pero sólo si consigo recordar algo de ella. Bueno, me imagino que todo el mundo es así.

Para los que esten interesados esta es la lsta de cosas que realicé los pasados 28 días en que no publiqué en este espacio y que podrían haber sido suceptibles de comentario.

1. Se casaron los rucios.
2. Volví a ir al estadio y a insultar gratuitamente a cualquiera que no estuviera vestido de celeste.
3. Llego mi nuevo jefe.
4. Me intoxique con comida.
5. Me pidieron asesoría para buscar topleras.
6. Alexis se fue a Brasil.
7. Raúl fue designado candidato a concejal.
8. La Tere dejó de fumar.
9. No entregué el regalo de matrimonio de otros amigos.
10. Un compañero tiró licencia.
11. No tuve vacaciones.
12. Acumulé una lista innumerable de temas sobre los que "debía" escribir en mi blog según mis lectores conocidos.

miércoles, febrero 13, 2008

Verano de reality o Como la wea de blog es mio y puedo colocar el titulo que quiera

Si bien mi televisor fue lo primero que compré al momento de venirme a vivir solo, no invertí mucho más en mi entretenimiento. Ni DVD, ni TV cable, ni siquiera un poly station, nada. Esta sería la excusa perfecta para explicar por qué estoy viendo Amor Ciego, el primer dating show de la televisión chilena. Pero lo cierto es que no necesito inventar un motivo para ver un reality, simplemente me gustan. Es tanto lo que me gustan, que además de los más populares también vi, Refugio Mekano, Operación Triunfo, Gran hermano del Pacífico (incluido su muy descoordinado primer capítulo). Incluso vi el verdadero dating show chileno, que se trasmitía en Canal 13 durante un verano en las tardes.

En el capitulo de hoy, el rockero explotó en rabia, el futbolista trato de dar pena, los musculosos se pasaron a caca y todos mamonearon cuando vieron a Carolina. Lo importante es que hoy recordé un show que seguí hace unos años por America TV. Se trataba de un dating show grabado en un resort en Ibiza, donde seis jóvenes britanicos se esmeraban por conquistar a una exótica morena de generosas curvas proveniente de México, que respondía al nombre de Miriam. Los muchachos muy del tipo surfista/personal trainer/modelos dieron lo mejor de si para que la mujer los eligiera como el ganador de un viaje en yate por el Mediterraneo junto a ella y de la nada despreciable suma de 10 mil libras.

En si, el programa no tenía mucha gracia, uno que otro roce entre los tipos y la sorprendente capacidad de la morocha de calentarle la sopa a los participantes. Lo memorable del show lo aportó el episodio final. A los muchachos les avisaron que ella daría a conocer la decisión final y que el elegido ganaría el dinero y que el viaje en yate era opcional, a nadie se le podía obligar a pasar dos semanas en el mar con otra persona.

El ganador fue Tom quien resultó ser el único que se había enganchado con la mujer. Sin embargo, antes de tomar la decisión aceptar el viaje, debía enterarse de algo, ella en realidad era un él.

La sorpresa fue mayúscula para el ganador, quien no sólo tuvo que lidiar con su corazón roto, sino también con las burlas de los demás participantes, quienes como general después de la batalla, aseguraban que ya se habían dado de la verdad casí desde que la vieron por primera vez, pero no habían querido comentarlo al grupo para ver quien caía. Sin embargo, mientras ellos hablaban se exhibían imágenes de ellos tratando de besar al travesti, incluso dos de ellos lo habían logrado.

El show se llamaba There's Something About Miriam y creo que no es necesario explicar el por qué de ese nombre.

Aunque en un primer momento aceptó el premio, Tom desistió del viaje y del dinero, para luego demandar a los productores del programa. El programa se cerró con la imagen de el(la) alejándose del resort en el yate.

Imagino que este no es el formato de Amor Ciego, pues Pedro Pablo Rosso Rosso no lo permitiría. Sin embargo, me pregunto. ¿cuál sería la reacción del público chileno? ¿cuánto mutante promedio se cuestionaría su orientación sexual si se enterara que Carolina "Cari" Bastías, nació siendo Carlos?

El video del momento de la revelación.

El video del final del programa.

lunes, febrero 04, 2008

Los amigos intelectuales de Machine o Yo y los Otros

En un principio sólo tenía el titulo y nada más. O sea historia había pero no había una buena introducción pero quizás hay cosas que no es necesario recordarlas a partir de algo pues simplemente no se olvidan por diversas razones.

Esta historia se remonta al Rito de Sociología, aquella deformación culposa del mechoneo, perdón novateo, que se realizaba el primer fin de semana de abril. Ese noche comenzaba mi cumpleaños y nada hacía presagiar que 364 días después nos echarían de La Piojera y un día después de eso, se moriría el Papa. Todo esto ¿a que viene? a nada, me gusta contar que me echaron de la piojera y que luego se murió el Papa.

Ese rito, como todo rito, fue una fiesta de dilapidación masiva, festiva y, por sobre todo, estúpida, donde se podía vivir la unidad de la distinción por lo que siempre entregaba anécdotas notables. En medio de esa noche se me acercó una compañera, a la cual llamaremos Geri. Ella pertenecía a lo que nosotros llamábamos "el otro lado de la distinción" y que como el concepto sociológico lo indicaba, eran y representaban lo "no-nosotros"- Claro en eso hay un poco (mucho) de generalización (y exageración).

Si bien éramos compañeros de generación, yo había sido su ayudante el año anterior y fue ahí donde la conocí. Esa noche, ya curados ella y yo, se me acercó y me ofreció chela.

- "no gracias, ya tengo una."(en la mano y a la vista)
- "Oscar, quería decirte algo."
- Esta es la parte donde me pasé películas.
- "Quiero que la próxima vez que me veas..."
Ahí me pasé más películas.
- "...la próxima vez que me vea quiero que me saludes"

- (Demonios) "Pero si yo te saludo."
- "No, no es así. Es que con la Javiera te queremos mucho. Cuando fuiste nuestro ayudante nos ayudaste mucho, siempre nos saludabas. Cuando pasamos a Datos II, nos cruzábamo
s en los pasillos y apenas nos mirabas y yo quiero que me saludes, porque te quiero ene.
Yo a veces pasó por el Patio de Reserva y te veo con tus amigos intelectuales y yo se que ellos no tiene una buena opinión de mi, pero yo quiero que me saludes"
Le dije que me perdonara, que la saludaría la próxima vez y que si no lo ha
cía, me saludara ella.

El lunes siguiente le relaté este episodio a mis amigos, mientras dábamos jugo en el famoso Patio de Reserva. Una vez terminada mi historia, mi colega y tocayo, Oscar, sacó el cigarro que fumaba de la boca, miro al grupo de 5 personas presentes y dijo:

"Los amigos intelectuales de Machine... supiera esta weona que lo único que hacemos todo el día es hablar del pico y del poto"
La reacción fue inmediata. Nos reímos todos y por un tiempo (una semana o dos) nos autodenominamos como "Los amigos intelectuales de Machine"

Lo cierto es que aun no sé porque recuerdo esta, quizás simplemente porque fue un momento para la risa, porque retrata la poca comunicación que teníamos con los "del otro lado de la distinción", también conocidos como "los otros", o simplemente porque la Geri estaba rica, pero la recuerdo y es lo que importa.

Saludos y que tengan un buen verano.

martes, enero 22, 2008

El día que conocí a Carlos Caszely

Este fin de semana me quedé en Santiago (cómo lo hago fin de semana por medio) y cómo la última vez que lo hice me aburrí a mares, decidí programar mi fin de semana. Dentro de las actividades a realizar, dejé un espacio para ir a conocer Melipilla y a ver un partido de fútbol, el de las Rojilais.

¿El partido? Nada de otro mundo.
Estando en el estadio y viendo toda la gente que fue y como apoyaban, recordé que cuando yo era sub-17 generé una consigna que decía mas o menos así:
mina buena pa la pelota y lesbiana son sinónimos.
Es que cuando era un adolescente comenzó la moda de ser gay, o al menos eso pensaba yo, que era una moda y se les iba a pasar. En ese contexto, conocí a tres minas buenas para la pelota, de las cuales dos resultaron ser lesbianas. Tomándolas como muestra, podía generar un estimador de la prevalencia del lesbianismo en la población de mujeres que juegan fútbol. Este estimador arrojaba como resultado que un 66% de ellas adherían a ese estilo de vida alternativo.

Luego en la universidad, asumí que el ser gay era una opción tan válida como cualquier otra y que las mujeres que jugaban fútbol no tenían porque ser lesbianas. A este cambio de opinión ayudaron las muchas muchas niñas rubias y/o guapas que participan en el curso de Fútbol femenino que se impartía en la PUC y por sobre todo un par de compañeras que eran secas jugando fútbol, ambas hetero y ambas ricas, aunque una mucho más rica que la otra. Si las sumaba a las anteriores y hacía los cálculos de nuevo, el 40% de las mujeres futbolistas son lesbianas. Sin duda, un alto porcentaje, que si lo llevábamos a las 11 titulares de ese día, daba para pensar que no menos de 4 jugadoras deberían serlo.

Estaba pensando eso, cuando caí en cuenta de que las Rojilais deben haber crecido jugando contra quienes les decían que el fútbol era para hombres, que se veía feo, que era muy brusco y que era de lesbianas, prejuicio que después de todo, es extremo. Recordé lo que había leído sobre ellas, de como a sus mamás no les gustaba que jugaran, de como sus papás les decían que no perdieran su feminidad o de como tenían que jugar con hombres porque no había suficientes mujeres para formar un equipo. Me imaginé que debía ser extraño para todas, incluso para las de Santiago Oriente que suelen jugar en sus colegios, jugar ante tanta gente, que les pidieran autógrafos, que se les declararan en los entrenamientos. Quizás compartir con otras niñas en una selección nacional era una especie de desquite, revancha y validación, frente a lo que asumo, deben haber vivido con anterioridad.

En ese momento termino nuestro himno patrio y vi pasar a mi lado a Carlos Caszely y deje de pensar en weas.

A continuación, una lista de cosas que llamaron mi atención ese día
1. Lo lejos que está Melipilla (y lo caro del pasaje en bus).
2. A la tribuna que le da el sol, le llaman galeria, y a la tribuna que le da la sombra, le llaman tribuna... y la gente se caga por los $500 de diferencia.
3. Lo bajo que es Carlos Cazsely.
4. La singular mezcla entre pelolais y flaytes que habían en la tribuna, la gran mayoría familiares de las jugadoras.
5. En la misma línea de lo anterior, la ausencia de pokemones. Aparentemente las pokemonas no juegan a la pelota.
6. Un viejo que gritó durante todo el partido instrucciones a las rojilais: "ábrala la cancha, número 5", "número 15 no suba tanto", "sáquela del fondo", "aprete, aprete". Parecía comercial de Cristal.
7. El mismo viejo gitándole al entrenador en el entretiempo "profe, saque a la centerjorguar"
8. Sólo tuvieron que pasar 25 minutos para que alguien gritara "negra culia" y otros 10 minutos más para que alguien hiciera una comparación entre nuestras hermanas colombianas y alguna especie de primate selvático.
9. Para el público femenino, al igual que para el masculino, una gambeta hacia atrás y a 50 metros del arco, con la cual un jugador se saca dos rivales para luego darsela al central, es mucho más aplaudible que un pase de con ventaja a la entrada del area.
10. La cantidad de púberes, con sus hormonas a full, le gritaban su amor a Gipsy, Sofía, Coté, Katherine y Nicole.
11. La hermana de 22 años de la número 11 de la selección chilena.

jueves, enero 10, 2008

Por un gol o el fútbol y yo

Hace un buen tiempo venía pensando escribir sobre fútbol pues es lejos el tema que más ocupa mi agenda diaria. Estoy subscrito a varios blogs sobre el tema, converso de ello todos los días al almuerzo y realizo analogías futboleras en casi todas mis reuniones de trabajo (la llegada de Vidal me hace sentir menos solitario en mi estilo).
El problema radicaba en lo siguiente. Nunca juego fútbol. De hecho, nunca fui bueno jugando fútbol. Mis grandes hazañas en el deporte rey se limitan a ganar la Copa de Inglaterra con el Yoevil, un equipo de tercera división en el FIFA07 y creo que si voy a hablar algún deporte debo hacerlo desde lo vivencial para no caer en un triste relato sobre la filosofía de un juego... o quizás si.
Mi oficina le ha declarado la guerra (simbólica) a otro departamento de la "secretaría" la cual sólo puede terminar (dado que es simbólica) en una cancha de baby-fútbol. Cuándo me preguntaron si quería jugar, lo pensé dos veces, no juego baby hace mucho tiempo, desde la universidad y si no fuera porque hace unos pocos días jugué una "pichanga" en la calle con unos amigos lo que abrió mi apetito "jurgolero" y que si decía que no, no se podía armar un equipo, dije sí.
El "sí" ese me puso a recordar mis grandes momentos en el fútbol:
Mi participación en el campeonato de sociología como parte de Error Menstrual, el motivo por el cual entre a ese equipo (pegarle una plancha a la "altura de la medallita" a Guille Montt) y el fraudulento sorteo que llevó a que nuestro equipo y el de "ellos" quedaran en el mismo grupo. Además, recordé el tercer lugar en el campeonato de bachillerato junto a mis amigos del Tropikal team, aunque debo reconocer que nunca jugué y que la medalla me la dieron en agradeciemiento por ir a "hacerles el aguante" todos los partidos y porque habían 8 y los chiquillos eran solo 7.
De ahí me fui más atrás, al liceo y como me pasé tres meses jugando casi todos los días y tratando de hacer un gol a pesar del empeño de mi compañero Quique que siempre se los pasaba a todos y me dejaba solo, pero de todas maneras me perdía el gol. Hasta que anoté uno y no pude para de hacerlos, al menos por un par de semanas.
Hasta que en mi memoria llegué a mi más tierna infancia, a mi educación básica. Cuando estaba en quinto básico dejo de hacernos clases de educación física nuestra profesora jefa y nos comenzó a hacer un profesor de la especialidad, el Profe Horta. Hacia el final de su primera clase, nos dijo "formen dos equipos porque van a jugar fútbol".
Los grupos se formaron por afinidad y para cuando terminó la clase y el partido, el resultado era una abultada derrota de mi equipo. misma situación, mismos equipos, mismo resultado. El resultado fue el mismo todos las clases de educación física de cuarto, quinto y sexto año básico. Tres años de larga agonía de derrotas, amplias y otras estrechas, algunas hasta con polémicas, las que por lo general se resolvieron a combos en el parque que se ubicaba frente al colegio. De vez en cuando se producía una tregua entre nosotros. Los del otro curso nos desafiaban y formábamos un combinado de los dos equipo, con clara predominancia del equipo que ganaba siempre, pero los apoyábamos, eran nuestra selección.
La razón de tanto infortunio futbolístico resultaron ser los integrantes de los grupos. Es que el pasar del tiempo mostró que ya en quinto año operaba la selección natural. Los del otro equipo resultaron ser los winners, de carácter fuerte y que se movían a las minas con y sin botella. El otro, el mio, el de los ñoños, tímidos y a los que nunca invitaron a jugar a la botella y poco éxito tenían sin ella.
El status quo se mantuvo hasta principios del séptimo año cuando, una mañana de marzo, logramos mantener el 0 en nuestra portería hasta el final del partido, lo que sumado al golazo de volea con zurda del "gato" Rodríguez" tras fenomenal pase de 15 metros del "guatón" Moya, nos permitió romper la historia y me entregó la más grande alegría de mi vida dentro de un rectángulo de pasto y tierra.
La historia cambio desde ese día. Comenzamos a alternar victorias con derrotas (la ley de "ultimo gol gana" evitaba empates) y a negociar el traspaso de jugadores luego de cada partido que jugábamos los viernes después de clases, lo que llevó a que los viejos equipos terminaran sólo como un recuerdo lejano. Yo abandoné mi puesto en el mediocampo de contención para jugar en el centro de la defensa, teniendo como lema "de aquí no pasa ni el jugador ni la pelota". De hecho hasta la relación entre nosotros cambio, nos molestábamos menos, compartíamos más y a las fiestas nos invitaban a todos.
Es que aquel día, en el cuasi potrero que osaban llamaban "Complejo deportivo colegio Santa María", ganamos algo más que un partido, ganamos respeto, que en definitiva es lo que yace detrás del fútbol.

BONUS TRACK... AQUI

lunes, enero 07, 2008

La nueva campaña de ADIDAS

La marca de ropa deportiva alemana ADIDAS anunció que, en los próximos días, lanzará una nueva campaña publicitaria que tendrá como rostros a las dos principales figuras del fútbol nacional. Nuestro medio tuvo acceso en exclusiva a la campaña y estamos en posición de develar quienes aparecerán en los afiches y spots publicitarios que se difundirán hasta el 2010.

VIDAL + 10



















y para el segundo tiempo...
VIDAL + 21













Impossible its nothing (???)

miércoles, diciembre 26, 2007

Momento PUC o como la Católica es otro país parte II (ambas dos)

Dos jueves atrás, corría por la Alameda en dirección al paseo Bulnes para llegar a un almuerzo al que iba 15 minutos atrasado cuando escuché a alguien decir "Buena Machine". Inmediatamente frené a mitad de la calzada sur de la Alameda para darme cuenta de que quien había pronunciado “mi nombre código” era el bueno de Cozano. Alvaro Cozano era miembro de los “Confites”, una extraña asociación nacida a la sombra del taca-taca de Bachillerato y bajo la protección de Don Manuel, alias "Viejo pillo", con los cuales pasé la mayoría del tiempo durante mis dos primeros años en la U.

Hablamos de nuestra trabajos, de nuestras vidas pero todo en un ambiente protocolar, porque, aunque me caía bien, nunca hablé mucho con él. Lo más rescatable y notable del encuentro fue enterarme que Jefe es su jefe.

Caminando al restorant recordé una buena historia sobre Cozano que permitía retratar al gigante de las mechas de clavo.


Un día, el bueno de Cozano decidió hacer uso de las múltiples opciones que brindaba nuestra alma materpara nuestro esparcimiento educativo y tomo el curso de Rugby I (nunca supe porque llevaba número sino no había Rugby II). Dada su contextua física (un metro y 75 cms, de contextura gruesa, tirando para maseteado) la elección no parecía tan extraña. Su figura era más bien rectangular e imponía el respeto que imaginaba había que trasmitir en una cancha de rugby. De hecho, nunca se caracterizó por ser alguien sutil (su primer apodo fue "Hulk"). El día antes de la primera clase le pregunté.

-¿Alguna vez has jugado?.

-Sí, en el Liceo de Aplicación teníamos Rugby I, II y III.

-¿Alguna vez has visto un partido siquiera?

- No weon, ni siquiera sé cuantos son por la'o.

Un par de semanas después apareció comentando su experiencia con el Rugby. En la primera clase, el profesor los separó en equipos y les dijo "tu serás 3". A Cozano le brillaron los ojos, era algo, era "3". Luego tuvo que preguntarle a un compañero lo que significaba ser "3" y ahí entendió que nunca iba a meter un gol. Al final de esa clase supo que el gol en realidad se llama goal y valía 3 puntos, pero que el objetivo final del juego es conseguir un Try, que anotaba con las manos y valía 5 puntos, después del cual, puedes patear un goal, pero que, esta vez, sólo vale 2 puntos.

Las siguientes clases repasaron un poco de técnicas y tácticas básicas del juego, las cuales ya formaban parte del acervo de conocimientos de sus compañeros. Hasta que llegó el momento de jugar un pequeño partido. Por más que trató de recordar todo lo que le enseñaron, siempre estuvo perdido y le reclamaron que no se moviera del centro, que cuidara su sector y que hiciera caso a las instrucciones del arbitro en el scrum.

Así se pasó su primer partido, dando jugo y siendo golpeado cuando se encontraba en la mitad del juego. Se prometió a si mismo que el segundo partido, la historia sería distinta. Sin embargo, no lo fue. Dio jugo y lo retaron durante todo el partido. Su frustración fue creciendo a medida que avanzaban los minutos hasta que ya cerca del final del primer tiempo, el equipo rival robó el balón y abriendo la cancha con los wings comenzaron un rápido contragolpe que pilló a Cozano fuera de su posición (pajareando) en el fondo de la cancha.

Le gritaron "¡Tacklealo!" e hizo caso. Corrió hacía el jugador rival lo más rápido que pudo y lanzó sobre su contrincante la masa enorme y compacta que el llamaba cuerpo y lo golpeó tan fuerte como pudo.

El rival en cuestión voló casi un metro y cayó en el pasto mientras los restantes 28 jugadores exclamaban "uuuuuuuuuhhhhh!!!

Cozano también cayó con la fuerza del impacto y al escuchar la exclamación de sus compañeros de deportivo, se levantó y rápidamente se preparó para la batalla, porque -según él- "no se le entra en mala a alguien sin que este busque mocha".

Se urgió aun más cuando la victima se levanto y se acercó a él, permitiéndole dimensionar el tamaño del tipo. Una mezcla entre Chris Farley y Owen Wilson de alrededor de un metro 80. Cuando esa extraña mezcla de rugbista y surfista terminó de cubrir la distancia que lo separaba de Cozano, este ya estaba listo para agarrarse a combos.

-¿Cuánto pesa, socio?

<¿qué wea quiere este weon?> pensó Cozano.

- 77 kilos.

-Buena, Socio. Pesa 8 kilos menos que yo y me paró en seco.

Cozano no lo podía creer.

-Qué juego más weon este que le enseñan a los cuicos. Hací mierda a un weon y el weon te felicita.

Yo me cagué de la risa. La cara de molestía de Cozano era notable y ciertamente compartía su juicio respecto al tema. El rugby es divertido de ver pero no me agradaría jugarlo. Es cuestion de ver como terminan todos con las orejas de coliflor de tanto agarre que se dan. A él no le pareció tan mal, de hecho lo encontró bakan, después de todo estamos hablando del homre que formó un pequeño club de la pelea al interior de los confites.

Desafortunadamente, la carrera de rugbista de Cozano duró sólo unas 5 semanas, pues al tratar de repetir su hazaña se dislocó el hombro y tuvo que abandonar el curso. Después de eso, se dedicó a tomar el curso de pesas, a aumentar su masa muscular y con ello su tamaño.

Cada vez le decían menos Hulk aunque cada vez se parecía más a él.

jueves, diciembre 20, 2007

Sobre fiestas de fin de año o cómo Sergio y yo invertimos nuestro tiempo de trabajo

Aunque cada vez tengo más trabajo aun logro perder algo de tiempo chateando con Sergio. Hoy el tema fueron las fiestas de fin de años y los gustos culinarios de algunas personas.

Yo: hoy tenemos la celebracion de fin de año de la pega

la completada bailable
16:50 Sergio: la wea c3
dale nomas
Yo: si
la idea fue mia
mi idea se impuso a la de comer sushi tan solo por ser "distinta"
16:51 Sergio: excelente
sushi
los weones
ahora cualquier weon come sushi no es sofisticado hacerlo
16:52 la gente que come sushi o propone sushi lo hace por aparentar sofisticacion
Yo: jajajaja
aqui son sofisticados de adeveras
son todos como dominguarra
Sergio: te creo si comieran fetos cocidos eso si es sofisticado
pero sushi, hasta la vieja de la esquina come a veces cuando le dan "la quincena"
16:53 ahi tenis lo flaite de la situación
por eso
comer completos y bailar cumbia es más auténtico porque no tienes necesidad de hacerlo, podrías comer algo más cool pero no
16:54 comer sushi es una tentación burguesa arribista
aaah tipico de la wea
"comamos sushi" que wea más siútica
16:55 como decir "yo suelo comer sushi y me gusta ustedes no?
es como "doy por sentado que todos son proclives al sushi"
"tipico que cuando chico te llevan a disney"
16:56 Yo: jajajaja
gran comentario sobre el tema
Sergio: postealo

Como siempre, Sergio nos regala una poca de su sabiduría curicana.